
Mediados de diciemdre del año 2005. Se acerca final de año y las clínicas psiquiátricas están atiborradas de gente. La sensación de vacío existencial, la angustia desmedida y la enorme dificultad de las personas para tolerarla.
Hoy domingo 18 de diciembre, me siento frente al computador y comienzo a digerir los relatos de todas aquellas personas que me tocó escuchar durante la semana. Factor común: Todos se sienten unos "fracasados", no soportan la "cruda realidad" y frente a eso...se desesperan, intentan combatir la sensación de vacío con calmantes o autoagrediendose de las formas más diversas. Algunos de ellos buscan refugio en las clínicas psiquiatricas, refieren odiar sus vidas y prefieren aislarse para tener, ficticiamente, la sensación de poner una pausa a su vida.
Reconozco que hay personas para las cuales esta "pausa" es necesaria. Pero hay muchas otras que inundadas por el miedo a la vida...eligen huir, evitar. Evaluan como peligrosas una serie de situaciones, que no lo son. Sienten que su integridad de personas se ve amenazada por que los deja la pareja, porque los reta el jefe, porque aquello que esperaban como resultado de sus esfuerzos no lo logran y por una serie de otras cosas similares. Frente a esto (situaciones evaluadas como peligrosas) surge la angustia.....terrible, omnipotente que amenaza con la desintegración del "SER". Ahora, como realmente la situación en cuestión no es realmente peligrosa (en la mayoría de los casos) la angustia pierde el fin etológico por el cual existe, que es, preparar a nuestro organismo para enfrentar situaciones límites, como por ejemplo un derrumbe, el ataque de una fiera...etc. El sistema Nervioso Central de la persona...se hecha a andar en cosa de segundos....para huir o pelear con el fin de salvar nuestra integridad. Pero como aquellas situaciones descritas anteriormente no requieren de todo este despliegue biológico para enfrentarlas...la angustia queda dando vuelta, no tiene por donde salir...y es ahí cuando sobreviene la desesperación, el sufrimiento profundo, la sensación de falta de sentido.
El año nuevo y la navidad para muchas personas son significadas como fechas potencialmente peligrosas, porque evocan recuerdos y emociones que los aterran. Por ejemplo esa persona que hubieran querido a su lado ya no está, o aquello que les encantaría hacer ya no es posible, etc. Las expectativas de ser una "Happy Family" se transforman en una cruel amenaza que enrrostra a aquellos que lo estan pasando mal lo "desdichados" que son. Olvidando que el dolor y la pena también son parte de la vida y más aún de la felicidad, de la realización.
Humildemente pienso que la solución no esta en el huir ni en el evitar. Está en vivir el presente como lo dice la palabra, como un presente, como un regalo. Y nutrir nuestro Ser con nuestros deseos y nuestros sueños...no para luego sentirnos unos fracasados porque no lo logramos o alcanzamos, sino para conocer cada día más nuestra esencia, porque son finalmente aquellas cosas que deseamos las que hablan realmente de quienes somos, mucho más que aquellas que hemos logrado...porque lo que nos mueve cada mañana no es precisamente lo que tenemos...sino lo que queremos tener y lo que queremos ser.
Un beso cariñoso para todos.
Yo.