martes, febrero 23, 2016

Los cuarenta....



                                             Foto actual con mi madre.......
   
Dedicado a todas mis amigas cuarentonas
Y a las que están por serlo.
En la era de las redes sociales y a menos de 5 años del 2020, me ha tocado leer montones de reflexiones de lo que significa cumplir 40 en estos tiempos. La mayor parte de los textos hablan de la sabiduría que se tiene con el pasar de los años, con las experiencias vividas y de un montón de condiciones positivas con las cuales nos encontramos las mujeres al entrar en esta década.
   Yo soy una cuarentona ya en camino franco a comenzar el conteo numérico para llegar a la década siguiente y si bien coincido con muchas de las virtudes de entrar en este nuevo ciclo, pienso que dichos textos evitan hablar de aquellas experiencias críticas que finalmente hacen a la cuarentañera todo eso que dicen.
Por tanto, a modo de auto reflexión y en honor a todas las que se encuentran ad portas a entrar en “Los 40”y para las que ya lo están también aquí va mi mirada…..
  Para comenzar, yo diría, que al menos en el caso de las mujeres los cuarentas las enfrenta inevitablemente con los puntos débiles del no muy bien ponderado Ego, en el cual se ha trabajado durante la mayor parte de los años anteriores, en especial en los 20 y 30, en el cual se ha invertido una buena parte de las acciones de la autoestima. Déjenme decirles que si no han tenido antes esta crisis de “ego herido” a los cuarenta no existe casi ninguna posibilidad de que esto no pase. Los 40 son una edad crítica en que si hasta los treinta y tantos podías auto llamarte joven, a la entrada de esta nueva década ya no existe ninguna posibilidad de esto. Ya eres un adulto de tomo y lomo y vas camino directo a la adultez mayor. Según los textos de neurociencia si hasta los treinta y tantos no habías sentido el paso de los años en relación a la capacidad cognitiva (léase memoria, capacidad de atención, capacidad de aprendizaje) a los cuarenta más de alguna señal del paso de los años tendrás, ya que es desde esta década en la cual se comienza a apreciar el “deterioro cognitivo” que ha comenzado de alguna forma pasado los 25, edad en que nuestro desarrollo cerebral ha terminado (al menos desde el punto de vista de la maduración).
Como si esto no fuera suficiente, en el caso de las mujeres una vez cumplida esta edad pasamos a ser candidatas preferenciales de un sin fín de enfermedades crónicas, sin contar que la calidad de la piel ya no es la de antes y que las canas y las arrugas que hasta los treinta y algo para algunas podía ser sólo teoría, en esta etapa es difícil que puedas evitar encontrarte con dichas anfitrionas de la edad avanzada.
    Así es, suena poco alentador, lo sé, pero no es tan así. A mi modo de ver los cuarenta son un punto de inflexión en el paso del tiempo en que ya definitivamente no te puedes sentir de 20. Y tienes dos caminos: Luchar contra el paso del tiempo, como muchas lo hacen, ofertas hay miles y bastante tentadoras .Uso de botox para estirarte la cara, abdominoplastía para evitar el clásico abultamiento de la guata que muchas tenemos, redistribución de las partes como le digo yo, que implica tirarte la grasa de la guata para las tetas o el poto, dependiendo de cual se tu punto débil y miles de procedimientos menos caros e invasivos que también prometen transformarte en una cuarentona de 20. O la otra alternativa que tienes es mirarte al espejo, aceptar el paso del tiempo, reconciliarte con todas aquellas partes de tu cuerpo que definitivamente no son ni fueron como las miles de chicas guapas que alguna vez viste en la tele como la Natalie Portmann, Carolina Ardohain (Pampita), la famosa flexible de “Soltera otra vez”, etc. Minas minas,  a las cuales más de una vez envidiamos, pero que al menos a mí no me tocó esa suerte y creo que a la mayor parte de la población femenina tampoco.
   Para aquellas que por distintos motivos, hemos llegado a los 40 relativamente bien tenidas. Es decir todo relativamente bien distribuido, pero no menos afectadas por el paso del tiempo, y sin la intención de reconstruirse por cualquiera sea el motivo (plata, sentido de vida, religión, etc.) les debo decir que la crisis paradigmática se nos viene con todo. Al menos así esta siendo para mí. Todo cambia de lugar en el orden de las prioridades de la vida.
    Las canas por más que intento incorporarlas, me sigue costando aceptarlas. Aún ocupo la pinza (aunque ya sin la efectividad de antaño) para sacar aquellos pelos blancos mal intencionados que aparecen en medio de nuestros pelos “juveniles” a ensuciar la estética de nuestros cabellos castaños, o negros o rubios que aún conservan en su mayoría el color de siempre. No estoy dispuesta a dejar la tintura de mi cabello por nada del mundo por ahora. Las arrugas tampoco las quiero tanto, aunque debo decirles que al menos para mí son más tolerables que las canas. No estoy dispuesta a usar botox, ni nada parecido para escapar de ellas, ya que desde mi sentido estético, las prefiero mil veces antes que esa cara extraña, estirada, pero con un dejo de  “cara de espanto” que no me gusta para nada (Espero no estar ofendiendo a nadie con este comentario). No uso crema para arrugas, pero me hidrato lo más que puedo, y si bien no le hago fiesta a las nuevas arrugas, tampoco las regaño.
    En fin, me he dado 100 vueltas para decirles queridas amigas que a los 40 ya no podemos seguir haciéndonos las lesas con la edad. Podemos ser jóvenes de espíritu, tener una actitud triunfadora, pero el tiempo es implacable y a estas alturas ya no queda otra que mirarlo a la cara. Y es aquí también donde comienza el trabajo personal, de los que muchos textos hablan en que al enfrentar a  este afectado ego y conectarnos con el paso del tiempo nace, o al menos esta el potencial de esa ansiada sabiduría, que solo muy pocos tienen a los 20 para vivir la vida más liviana, con menos reglas, con más libertades, cómo dice el conocido poema que se le asigna a Borges, que no es de Borges pero que  habla de “si volviera a vivir otra vez yo haría…..pero ya tengo 90 u 80 años “.
 Nosotras tenemos 40 ahora, por lo menos tenemos más chance de hacer muchas de las cosas que este hombre nombra en su poema. Nadie sabe cuánto de vida le queda, pero desde el punto de vista de las probabilidades y de condiciones físicas, a la fecha, hay unas cuantas cosas que podemos hacer ahora ya, sin seguirlas postergando hasta la ancianidad donde ya no hay nada que hacer.
         Queridas amigas, bienvenidas a la década del aprendizaje, donde la cátedra principal la da el señor tiempo. Bienvenidas a la aventura de mirarnos un poquito más para adentro, para explorar nuestros miedos y como estos han afectado nuestras vidas hasta ahora  y bienvenidas a la posibilidad de soltar nuestros orgullos tontos, nuestros egos asociados a nuestros roles ya gastados a estas alturas…. Vamos sacándonos lo zapatos para caminar más descalzas, escalemos más montañas, hagamos más happy hours, seamos menos higiénicas, menos estrictas con nosotras mismas, bailemos más, cantemos en la ducha aunque el vecino reclame por nuestro tono de voz, pongámonos mini faldas, aunque nos traten de viejas aloladas, tengamos menos deberes, seamos gentiles con nosotras y los demás, más compasivas. Soltemos el libreto ya obsoleto de nuestro extemporáneo ego y seamos eso que queremos ser .Fin!!!
    Esta es mi reflexión hasta ahora…..falta aún .