Foto actual con mi madre.......
Dedicado a todas mis amigas cuarentonas
Y a las que están por
serlo.
En la era de las redes sociales y a menos de 5 años del
2020, me ha tocado leer montones de reflexiones de lo que significa cumplir 40
en estos tiempos. La mayor parte de los textos hablan de la sabiduría que se
tiene con el pasar de los años, con las experiencias vividas y de un montón de
condiciones positivas con las cuales nos encontramos las mujeres al entrar en
esta década.
Yo soy una
cuarentona ya en camino franco a comenzar el conteo numérico para llegar a la
década siguiente y si bien coincido con muchas de las virtudes de entrar en
este nuevo ciclo, pienso que dichos textos evitan hablar de aquellas
experiencias críticas que finalmente hacen a la cuarentañera todo eso que dicen.
Por tanto, a modo de auto reflexión y en honor a todas las
que se encuentran ad portas a entrar en “Los 40”y para las que ya lo están
también aquí va mi mirada…..
Para comenzar, yo
diría, que al menos en el caso de las mujeres los cuarentas las enfrenta
inevitablemente con los puntos débiles del no muy bien ponderado Ego, en el
cual se ha trabajado durante la mayor parte de los años anteriores, en especial
en los 20 y 30, en el cual se ha invertido una buena parte de las acciones de
la autoestima. Déjenme decirles que si no han tenido antes esta crisis de “ego
herido” a los cuarenta no existe casi ninguna posibilidad de que esto no pase.
Los 40 son una edad crítica en que si hasta los treinta y tantos podías auto
llamarte joven, a la entrada de esta nueva década ya no existe ninguna
posibilidad de esto. Ya eres un adulto de tomo y lomo y vas camino directo a la
adultez mayor. Según los textos de neurociencia si hasta los treinta y tantos
no habías sentido el paso de los años en relación a la capacidad cognitiva
(léase memoria, capacidad de atención, capacidad de aprendizaje) a los cuarenta
más de alguna señal del paso de los años tendrás, ya que es desde esta década
en la cual se comienza a apreciar el “deterioro cognitivo” que ha comenzado de
alguna forma pasado los 25, edad en que nuestro desarrollo cerebral ha
terminado (al menos desde el punto de vista de la maduración).
Como si esto no fuera suficiente, en el caso de las mujeres
una vez cumplida esta edad pasamos a ser candidatas preferenciales de un sin
fín de enfermedades crónicas, sin contar que la calidad de la piel ya no es la
de antes y que las canas y las arrugas que hasta los treinta y algo para
algunas podía ser sólo teoría, en esta etapa es difícil que puedas evitar
encontrarte con dichas anfitrionas de la edad avanzada.
Así es, suena poco
alentador, lo sé, pero no es tan así. A mi modo de ver los cuarenta son un
punto de inflexión en el paso del tiempo en que ya definitivamente no te puedes
sentir de 20. Y tienes dos caminos: Luchar contra el paso del tiempo, como
muchas lo hacen, ofertas hay miles y bastante tentadoras .Uso de botox para
estirarte la cara, abdominoplastía para evitar el clásico abultamiento de la
guata que muchas tenemos, redistribución de las partes como le digo yo, que
implica tirarte la grasa de la guata para las tetas o el poto, dependiendo de
cual se tu punto débil y miles de procedimientos menos caros e invasivos que
también prometen transformarte en una cuarentona de 20. O la otra alternativa
que tienes es mirarte al espejo, aceptar el paso del tiempo, reconciliarte con
todas aquellas partes de tu cuerpo que definitivamente no son ni fueron como
las miles de chicas guapas que alguna vez viste en la tele como la Natalie
Portmann, Carolina Ardohain (Pampita), la famosa flexible de “Soltera otra
vez”, etc. Minas minas, a las cuales más
de una vez envidiamos, pero que al menos a mí no me tocó esa suerte y creo que
a la mayor parte de la población femenina tampoco.
Para aquellas que
por distintos motivos, hemos llegado a los 40 relativamente bien tenidas. Es
decir todo relativamente bien distribuido, pero no menos afectadas por el paso
del tiempo, y sin la intención de reconstruirse por cualquiera sea el motivo
(plata, sentido de vida, religión, etc.) les debo decir que la crisis
paradigmática se nos viene con todo. Al menos así esta siendo para mí. Todo
cambia de lugar en el orden de las prioridades de la vida.
Las canas por más
que intento incorporarlas, me sigue costando aceptarlas. Aún ocupo la pinza (aunque
ya sin la efectividad de antaño) para sacar aquellos pelos blancos mal
intencionados que aparecen en medio de nuestros pelos “juveniles” a ensuciar la
estética de nuestros cabellos castaños, o negros o rubios que aún conservan en
su mayoría el color de siempre. No estoy dispuesta a dejar la tintura de mi
cabello por nada del mundo por ahora. Las arrugas tampoco las quiero tanto,
aunque debo decirles que al menos para mí son más tolerables que las canas. No
estoy dispuesta a usar botox, ni nada parecido para escapar de ellas, ya que
desde mi sentido estético, las prefiero mil veces antes que esa cara extraña,
estirada, pero con un dejo de “cara de
espanto” que no me gusta para nada (Espero no estar ofendiendo a nadie con este
comentario). No uso crema para arrugas, pero me hidrato lo más que puedo, y si
bien no le hago fiesta a las nuevas arrugas, tampoco las regaño.
En fin, me he dado
100 vueltas para decirles queridas amigas que a los 40 ya no podemos seguir
haciéndonos las lesas con la edad. Podemos ser jóvenes de espíritu, tener una
actitud triunfadora, pero el tiempo es implacable y a estas alturas ya no queda
otra que mirarlo a la cara. Y es aquí también donde comienza el trabajo
personal, de los que muchos textos hablan en que al enfrentar a este afectado ego y conectarnos con el paso
del tiempo nace, o al menos esta el potencial de esa ansiada sabiduría, que
solo muy pocos tienen a los 20 para vivir la vida más liviana, con menos
reglas, con más libertades, cómo dice el conocido poema que se le asigna a
Borges, que no es de Borges pero que
habla de “si volviera a vivir otra vez yo haría…..pero ya tengo 90 u 80
años “.
Nosotras tenemos 40
ahora, por lo menos tenemos más chance de hacer muchas de las cosas que este
hombre nombra en su poema. Nadie sabe cuánto de vida le queda, pero desde el
punto de vista de las probabilidades y de condiciones físicas, a la fecha, hay
unas cuantas cosas que podemos hacer ahora ya, sin seguirlas postergando hasta
la ancianidad donde ya no hay nada que hacer.
Queridas
amigas, bienvenidas a la década del aprendizaje, donde la cátedra principal la
da el señor tiempo. Bienvenidas a la aventura de mirarnos un poquito más para
adentro, para explorar nuestros miedos y como estos han afectado nuestras vidas
hasta ahora y bienvenidas a la
posibilidad de soltar nuestros orgullos tontos, nuestros egos asociados a
nuestros roles ya gastados a estas alturas…. Vamos sacándonos lo zapatos para
caminar más descalzas, escalemos más montañas, hagamos más happy hours, seamos
menos higiénicas, menos estrictas con nosotras mismas, bailemos más, cantemos
en la ducha aunque el vecino reclame por nuestro tono de voz, pongámonos mini
faldas, aunque nos traten de viejas aloladas, tengamos menos deberes, seamos
gentiles con nosotras y los demás, más compasivas. Soltemos el libreto ya
obsoleto de nuestro extemporáneo ego y seamos eso que queremos ser .Fin!!!
Esta es mi
reflexión hasta ahora…..falta aún .
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