"…Él estaba sentado en el sillón leyendo el diario. Pensaba en que mañana tenía una importante reunión con un grupo de clientes, y que luego se iría a jugar tenis con su mejor amigo, luego llegaría a casa jugaría un rato junto a sus 2 hijos y finalmente repetiría su exquisita rutina de tomar el periódico, escuchar una buena música y comentar la actualidad con su señora.
En otro lugar de la ciudad un hombre luchaba por vivir. Su vida dependía de una máquina que día por medio limpiaba su organismo. Estaba sentado también en un sillón, sólo que con una enorme aguja insertada en su brazo, a través de la cual su sangre corría sedienta de una oportunidad, de una luz de esperanza que le permitiera cumplir el sueño de bañarse en las aguas del lago Caburgua, de respirar profundamente el aire con olor a tierra y de cerrar los ojos y despertar al día siguiente….sin la urgencia de enfrentar una nueva larga y agotadora jornada de diálisis.
Pero la vida quizo que los días de cada uno de ellos fueran distintos. Al día siguiente, el primer personaje de nuestra historia se despertó con una sensación extraña, no se sentía bien…eran las 5 de la madrugada y sentía su cabeza abombada, no se podía ni parar de la cama. Miró a los ojos a su señora y le dijo…”Sé que todo va a estar bien…tu y los niños…si por alguna razón algo me llegara a pasar, quiero que sepas que yo estaré bien…además me gustaría donar mis órganos, si de algo pueden servir…” Ella se levanta súbitamente, su corazón se acelera y le pregunta porqué le dice eso. A las 7:30 de la mañana el ingresaba en estado de semi consciencia a la UCI de la Clínica Alemana.
El segundo de nuestros personajes, no durmió bien en la noche, como de costumbre. Se levantó a la 7:30 ya que a las 9:00 tenía una reunión importante. Estaba cansado, sus ojos rojos por la falta de sueño parecían pedir a gritos un alto en la rutina. Se duchó apresurado, tomo un restringido desayuno y se fue al trabajo. A las 12 del día recibe una llamada telefónica….es de la Clínica Alemana….hay un posible donante de órgano…y al parecer es compatible. Debe comer liviano hasta que se confirme si será factible el transplante.
Nuestro primer personaje presenta una muerte cerebral, su señora perpleja repite a los médicos lo que él le ha dicho en la mañana…los trámites para la donación comienzan a hacerse.
Son las 17 horas…nuestro segundo personaje es llamado nuevamente de la clínica para solicitarle que se vaya con urgencia para allá dado que al parecer los exámenes arrojan gran compatibilidad.
A las 21 horas ingresa a pabellón….un mundo de esperanzas bombean su sangre. Tres horas después…la vida para este hombre ha cambiado. "
Hoy un años despúes....
..." el primero de nuestros personajes ya no esta. Carolina (su señora) aún recuerda con nostalgia su olor, su voz, su risa, sus abrazos, sus llamadas a medio día para saber cómo estaba. Hoy sábado 17 de noviembre se despierta como siempre a las 7 de la mañana, se levanta a prepararle el desayuno a los niños ya que a las 9 de la mañana se celebrará una misa en recuerdo a su esposo. Esta triste...un monton de recuerdos se agolpan en su cabeza, aún no puede entender ni aceptar la ausencia de la persona con quien ella se proyectó hasta su vejez. Su rostro tiene surcos que el año pasado no estaban. 8:30 de la mañana salen en el auto camino a la iglesia.
Mientras tanto el segundo de nuestros personajes despierta a las seis de la mañana y da las gracias como todos los días a esa persona que le devolvió la vida. Se levanta (ya no con los ojos rojos) se da una ducha, y toma la carta que a lo largo de este año escribió para aquella familia de esa persona que le devolvio la fe y las ganas de vivir. La dirección la consiguio en la corporación nacional del transplante.9:30...se encuentra en frente a un edificio relativamente nuevo, ubicado en un barrio recidencial de Santiago...se acerca al conserje y verifica si efectivamente en esa dirección vive una señora viuda...este confirma la información.....y deja la carta.
Carolina ha tenido un día agotador, almuerzo en la casa de los padres de su difunto esposo , con hermanos, cuñadas, amigos de la familia, etc. Su pena intenta disimularla para no ser vista como una víctima. Sonrrie, conversa...pero no logra desconectarse de todo lo que pudo haber sido y no fue. 20hrs.....regresa por fin a casa....al entrar se encuentra con una sorpresa...el conserje le dice que una persona le ha dejado una carta....Carolina aún no entiende nada.
Ahora viene la parte más emocionante de la historia.....Carolina acuesta a sus hijos y encerrada en su pieza abre la carta. No lo cree...es el receptor del riñon de su esposo. Es como si una parte de él volviera a aparecer, sus ojos se llenan de lágrimas y una partede su corazón se contrae....la lee mil veces....y recién comienza a darse cuenta del hermoso acto de amor del que ha sido parte.